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La relevancia contemporánea del mensaje de Marguerite Bourgeoys

Hermana Louise Côté, CND

Algunos elementos del mensaje de Marguerite Bourgeoys son igual de relevantes como el Evangelio: fueron verdaderos ayer, todavía son verdaderos hoy en día y siempre lo serán. Lo mismo aplica, por ejemplo, al énfasis que ponía en el gran mandamiento del amor. Otros elementos sobresalen particularmente por el contexto en que vivimos. A continuación veremos algunos ejemplos:

Dignidad humana

Marguerite tenía un sentido claro de la dignidad humana y de la dignidad equitativa para todas las personas: cada persona es amada por Dios; Jesús dio su sangre por cada una.

Esta certeza la condujo a ayudar a todo el mundo, sin excepción. Ella habló de la enseñanza como una misión que debe cumplirse sin distinción entre pobres y ricos, parientes, amigos o personas extranjeras, los bonitos o feos, dóciles o rebeldes, considerándoles todos como las gotas de la sangre de Nuestro Señor.

Lo mismo es cierto cuando se trata de aceptar a las jóvenes mujeres en la vida religiosa en su congregación: no debemos hacer más caso a una mujer de condición social que a otra.

En relación al liderazgo, encontramos principios que utilizamos hoy en día, como por ejemplo la corresponsabilidad: La Superiora debe hacer de común acuerdo todas las cosas generales. La tradición nos relata que al inicio de la Congregación, las hermanas se reunían cada mes para considerar asuntos de interés común.

Respeto por la creación

El medio ambiente es un tema que preocupa a las personas hoy en día. Conscientes de que los recursos del planeta son limitados y que hemos comenzado a vivir del capital de la naturaleza, las personas están preocupadas justificadamente por los abusos que presencian.

Por supuesto, no podíamos afirmar esto en el siglo XVI, tales consideraciones eran familiares a Marguerite Bourgeoys y ella estaba preocupada por la integridad de la creación.

Sin embargo en el contexto actual, Marguerite Bourgeoys creía que la sencillez de vida ofrece una alternativa a la sociedad de hoy en día. Ella habló de una vida que no es austera, ni (vivida) en los desiertos, sino una vida pequeña (sencilla). Ella promovía una vida desprendida de las comodidades posibles que la naturaleza humana busca siempre.

Al seguir este camino, ¿no nos estaríamos liberando a nosotros mismos de la publicidad invasiva que crea constantemente nuevas necesidades y explota el deseo continuo de poseer nuevos productos con el propósito de promover el sobre consumo?

Las enseñanzas de Marguerite Bourgeoys nos muestran que todavía es posible descubrir un camino nuevo que conduzca hacia el respeto de la creación. Ella pudo dar una mirada contemplativa al universo, una mirada que permite admirar la belleza de la creación. Para nuestra santa, la naturaleza hablaba de su Autor; al contemplarla, Marguerite estaba en comunión con su Creador.

No está claro para todo el mundo que la naturaleza «canta la gloria de Dios». Al contemplar la creación, los creyentes y los no creyentes podrán comprender mejor que el planeta Tierra, amenazado por los malos tratos de la humanidad, debe ser respetado.

Escucha y diálogo

Como una mujer capaz de escuchar, Marguerite deseaba estar atenta a la voluntad de su Dios, un deseo que quería abrazar (…) hasta en la señal más pequeña que (ella) pudiera reconocer. Al escuchar a María, cuya vida fue su inspiración, ella continuó por el camino del Evangelio.

Nuestra santa también ofreció su capacidad de escucha a las personas alrededor de ella. Ella escuchaba a su prójimo por medio del cual le hablaba Dios, pero también escuchaba a su prójimo para escuchar sus necesidades y responder a ellas.

Marguerite, la mujer de escucha, también fue una mujer de diálogo. Durante un estudio de la escritura de Marguerite Bourgeoys, el grafólogo hace énfasis en que ella «prestaba atención especial a las opiniones de los demás y estaba abierta al diálogo». Ella también afirmó que: «lo que es esencial es considerado, hablado e implementado. Sin embargo, se respeta completamente la función y libertad de cada una».

El comportamiento de Marguerite y su manera de expresarse demostraba su apertura a cooperar, su habilidad para «trabajar con las demás personas».

En todas estas formas – escucha, diálogo, cooperación – Marguerite imitaba la vida «viajera» de María, quien en la Visitación, partió apresuradamente a visitar a su prima Isabel y quien, durante la Iglesia primitiva, le recordó a los apóstoles las enseñanzas de su Maestro, enseñanzas que estaban profundamente gravadas en su corazón.

Marguerite Bourgeoys

Nació en Troyes en 1620

Bautizada en la iglesia Saint-Jean-au-Marché

Murió en Montreal (Canadá) en 1700

Canonizada por el papa Juan Pablo II en 1982

 

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