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Primer compartir sobre Tijuana

Ercilila Ferrera, CND

Queridas Hermanas y Personas Asociadas quiero compartir una primera parte de otras que enviaré y el compartir de mis reflexiones de mi viaje a Tijuana.

Salí el 24 de junio, fiesta de San Juan Bautista y fiesta de Quebec, me fui como migrante, es decir con una pequeña mochila y lo necesario para vivir esta experiencia.

Sabemos que así viajan nuestros hermanos y hermanas migrantes cuando se ponen en camino; llegue alrededor de las nueve de la noche a Tijuana.

Fui recibida con alegría por el Padre Pat Murphy, C.S.

Salí hacía Tijuana, hacia lo desconocido es decir sin conocer el lugar, sin conocer a nadie.  Salí con la mochila llena de esperanzas, con el corazón listo para servir, escuchar y ser presencia de Dios que consuela y se acerca al excluido, al que sufre, que comprende y acompaña al migrante, ya que el mismo vivió la migración, El Señor que acompaña al necesitado de su Presencia y gracia, ¡y El me salió al encuentro cada día!

¡Llegue a la casa del migrante en Tijuana donde El Señor ya me esperaba!

Y me dieron a conocer el horario para prestar mis servicios y ayuda para este tiempo de voluntariado.

Tengo que decirles que mi nombre de Ercilia era un poco difícil para todos y todas en la casa del Migrante, por lo que fui llamada por mi segundo nombre… así para ellos es sido hermana Janet.

Los diferentes servicios que fui llamada a prestar en tres diferentes turnos: El turno de la mañana comenzaba a 5:30 a.m. había que comenzar por encender las luces, despertar a los migrantes, hacer el desayuno, hacer la lista de aseos y limpieza para la mañana, había que estar atenta a las personas que llegan a la puerta de entrada, atender las llamadas telefónicas, recibir las donaciones que llegan, arreglar y organizar el cuarto donde se entrega a cada migrante para su llegada, las cobijas, sabanas, almohadas, funda y toalla, preparar el jabón, cepillos de dientes, rasuradoras, peines, shampoo, crema, pasta de dientes, es decir dejar todo arreglado para que los voluntarios que harán el servicio en la noche tengan todo listo para entregar a los migrantes. Limpiar la cocina, revisar los vegetales, sacar de la despensa lo que se utilizará para la comida de la noche, separar las donaciones que se recibieron para la cocina, estar pendiente de la cocina y la puerta y preparar la ropa que se va a repartir por la noche.

El turno de la tarde  de la cocina comenzaba a las 4:00 de la tarde hasta las 11:30 de la noche se revisa el pizarrón para ver lo que quedo pendiente por hacer, ayudar a las cocineras a preparar los alimentos y el fresco, preparar el jabón y el agua, para lavar los trastes, la estufa, tener lisas las toallas para secar los trastes chicos y grandes, a las 5:00 de la tarde se abre la puerta para que los migrantes puedan entrar a comer, se hace la oración y se reparten los aseos, dejar toda la cocina limpia y en orden, preparar y coser los frijoles para el día siguiente, preparar el café, dejar cortada la verdura que se utilizará el otro día. Después de cena se imparten diferentes charlas, se lee el reglamento.   Además, a las 8:00 de la noche se reparten las cobijas, sabanas, etc., y se reparte además la ropa que necesiten los migrantes y se colabora con las entrevistas de los nuevos migrantes que llegan a la casa.

El otro turno de la tarde que es en la puerta comienza a las 2:00 de la tarde, hasta las 10:00 de la noche, llegan las personas que trabajan en las diferentes oficinas, la abogada, psicóloga y trabajadoras sociales.  A las 3:00 comienzan a llegar los migrantes, cada migrante tiene una tarjeta de identificación para entrar al albergue, se reparten los aseos, se entregan los boletos para la comida, se enciende el televisor, invita a los migrantes a la charla de formación de cada día se lee el reglamento, se abren los cuartos y baños, se reparte la ropa que necesitan los migrantes, se atienden todas las llamadas telefónicas, y se reciben y registran todas las donaciones que llegan a la casa, se proporciona los servicios de que los migrantes puedan llamar a sus familias, que puedan usar las computadoras     

Se reciben los migrantes que llegan por primera vez, ya sea deportados en camionetas oficiales, o los migrantes que llegan por su propia cuenta buscando donde poder quedarse, se realiza la entrevista para obtener información de cada persona que va llegando y se lleva el formulario lleno a la oficina de trabajo social.

Durante mi estadía también tenía el turno de atender los niños.

La casa del Migrante ha sido una casa para acoger a los hombres, ya que hay otros albergues que reciben a las mujeres y los niños, otros a familias, etc… pero dada la crisis de migración de estos tiempos la casa se abierto para acoger mujeres, niños y niñas.

En este tiempo habíamos 13 personas voluntarias internas, 5 jóvenes hombres y mujeres de Estados Unidos, dos seminaristas, uno de Haití y uno de Vietnam, una joven de Bélgica, cuatro mexicanos de diferentes lugares y su servidora como verán ha sido una rica experiencia de vida intercultural, y el Padre Pat.  Todos los días teníamos nuestra oración comunitaria por la mañana, o la Eucaristía, el desayuno y el almuerzo que compartíamos y realizábamos juntos y por turnos… buenos desafíos, profundas experiencias llenas de vida, desafíos, riquezas, compartir, durante las comidas hablábamos tres idiomas entre los voluntarios, español, inglés y francés.   Y como les dije al principio Dios estaba presente en esos encuentros.     

Les dejo por el momento y vendré de nuevo para seguir compartiendo esta rica experiencia de Dios y de ponerme en camino de vida, esperanza, y fe, de desafíos, preguntas y reflexiones.                                          

Con profundo agradecimiento a mis hermanas del consejo general y a la Congregación por permitirme vivir esta experiencia vivificante y desafiante.

Hna. Ercilia CND (Hna. Janet)

 

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