DIBUJO SOBRE PORCELANA
En la casa madre, tuve la dicha de encontrar a la hermana
Hélène Leblanc, profesora de dibujo sobre porcelana.
¿Qué
es lo que le inspira en practicar ese arte?
Con entusiasmo, la hermana contesta: «Es de hacer algo sin nada
. Todo lo que atrae mi mirada, la forma, los colores, la luz despierta
el gusto de pintar. Teniendo este don, el Espíritu suscita en mí la
idea de realizar una obra».
¿Cómo
ha llegado Usted a dibujar sobre porcelana?
«La hermana Santa-Thérésa-de-Jésus (Eva Dussault), que en
paz descansé, detectó en mí este talento. No podía enseñar otra
materia. Tenía la voz muy frágil. Mientras daba cursos me
perfeccionaba. Fuí a los Estados Unidos. La técnica de los
Americanos no es totalmente la mía. He guardado ciertas técnicas
más rápidas. Para lograr una obra bien terminada, hay que pasar
muchas etapas. Unas más largas, otras más exigentes, pero todas
piden una atención minuciosa y un manejo delicado».
Según Usted, ¿este arte es una forma de educación liberadora?
«Si, es un arte que necesita una gran comprensión de las
situaciones y de los acontecimientos vividos. Le hablaré de dos casos
particulares: una mujer en profunda depresión, invitada al curso por
una amiga, encontró el gusto de vivir. Dibujando, ella se liberó de
la tristeza causada por la muerte de su esposo,
fallecido de un infarto regresando de su viaje de boda. Otra señora,
encerrada sobre si misma, logró ver los lados buenos de la vida y
compartirla. Una paciencia de ángel ayuda a estimular, a motivar y a
devolver la confianza en si. También, se necesita firmeza para que
los estudiantes ejecuten toda la obra».
Después de una carrera de más de 60 años , la hermana
Hélène imparte cursos a mujeres interesadas en este arte. Está
feliz de poder enseñar un arte capaz de enriquecer la vida.
Actualmente, ella busca a una compañera que podría reemplazarla.
¿Tal
vez Usted?
Denise Gauthier, C.N.D.
Alma, Québec