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Señor
Dios Mío,
que no sea yo la causa de un conflicto!
Déme ser testigo de la justicia que tu quieres
de la generosidad que deseas.
Déme de no dejarme derribar
por los conflictos que tengo que manejar
pero de tomar el partido de la verdad
y de aceptar el desafío del perdón.
Extracto de: A la escucha de
Margarita Bourgeoys,
por Denise Lamarche, C.N.D. En Fides, Montreal |