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Profundizamos nuestra espiritualidad
- por medio de una reflexión personal cada día y durante unos períodos más prolongados durante el año;
- rezando juntas de varias maneras, de una manera informal pero también en la recitación de Laudes y Vísperas y la participación de la
Eucaristía.
Si la oración no
sale de corazón que debe ser su centro,
es solo un sueño que no produce nada,
pues la oración debe estar en el pensamiento,
la palabra y la ejecución.
Los escritos de la Madre Bourgeoys, p. 178.
Margarita Bourgeoys
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